Higiene del Sueño

 

 

HIGIENE DEL SUEÑO

La higiene del sueño resume un estilo de vida que favorece un estado de salud saludable para dormir, se ha observado que los individuos que muestran una etapa de sueño satisfactoria tienen precisamente un estilo de vida y hábitos alimenticios que promueven un buen dormir. A estos hábitos y conductas se conoce como higiene del sueño y ejerce positivos efectos sobre el dormir.

El estrés contribuye en muchos problemas del sueño, las personas con dificultades para dormirse, algunas veces muestran ciertos hábitos que los promueven. Tomar siestas regulares, ingesta excesiva de cafeína, beber alcohol al acostarse, trabajar en la noche y dormirse en un horario irregular, desadapta el esquema del sueño nocturno.

El sueño es una función fisiológica fundamental que permite la recuperación corporal y el descanso mental, por tanto, su ausencia o su exceso van a provocar desequilibrios que afectaran a la calidad de vida en la persona que lo padece. 

En otras circunstancias el sueño se ve alterado por pasar horas frente al televisor o a la computadora, el cerebro tarda más tiempo en entender que ha llegado la hora de descansar a causa de estar expuesto a tanta estimulación, el organismo se ve afectado por no llevar un correcto descanso, dentro de un sinfín de alteraciones que nos puede producir.

Los estudios científicos cada vez dan más pruebas de que no dormir bien puede afectar nuestra vida diaria y nuestra salud. La falta de sueño se relaciona con el deseo de comer exageradamente, sobre todo en horas de la noche cuando el metabolismo se ralentiza. Debido a esto, incrementamos el consumo de calorías carbohidratos, lo que nos hará aumentar de peso con más facilidad. Cuando no dormimos bien las regiones emocionales del cerebro están más activas, hasta un 60%, lo que provoca que tengamos reacciones más descontroladas e inadecuadas. El hecho de no descansar lo suficiente y tener un sueño poco reparador influye en nuestra capacidad de concentración y nos hace más olvidadizos, a su vez, este problema puede afectar nuestra capacidad de aprendizaje y la retención de conceptos.

Las horas de sueño necesarias dependen de muchos factores y de cada persona.  Mientras que algunas sólo necesitan dormir entre 5 y 6 horas, otras precisan 10 o más, no obstante lo normal es que un adulto sano duerma un promedio de 8 a 8 horas y media y las horas de sueño recomendadas por la OMS para un adulto son entre 7 y 9 horas. Existen señales de que no estas durmiendo bien, Por ejemplo, una persona duerme un tiempo insuficiente cuando necesita más de 10 minutos para conciliar el sueño por las noches y si al despertar por la mañana, se vuelve a dormir a los pocos minutos. Estos son signos claros de un descanso nocturno inadecuando.

Para dormir bien es importante seguir buenos hábitos: fijar un horario establecido para ir a la cama y despertar, procurar que su dormitorio sea cómodo, ventilado aislado de la luz y del ruido, haga ejercicio moderado con regularidad, ya que favorece el descanso ayudándonos a liberar tensiones, no utiliza la cama para hacer trabajo de oficina tampoco lea nada que le obligue a estar muy concentrado, beber mucho alcohol produce somnolencia pero puede provocar despertares nocturnos, no tome café ni te por la tarde y al menos 4 horas antes de ir a dormir. No recurra a las pastillas para dormir, aunque puedan ser efectivas en un primer momento después de 3 o 4 semanas empezarán a dejar de serlo debido a la adaptación progresiva del cuerpo.